La retórica se considera el arte de la persuasión, y la cinegética el arte de la caza; a través de estos dos conceptos Jorge Torres, el autor del artículo La cinegética o el arte de la persuasión, nos lleva a una caza metafórica en la que el depredador y la presa son dos compañeros de clases; el primero se prepara y mide los movimientos del segundo para estar seguro del momento de ataque, es decir, el momento en el que la presa esté desprevenida y no sea difícil obtener lo que se propone. Pero no se preocupe, porque el objetivo no es comérselo sino obtener los apuntes de clases. La astucia del depredador no tiene límites, y por medio de eufemismos (tuve que ausentarme unos días en lugar de falté a clases), excusas (me acabo de enterar que hay examen), desarmadores (ya sé que no te gusta prestar tu apuntes, pero…) y, cómo no, de una cortesía excesiva logra desarmar a su víctima dejándola sin la posibilidad de negarse.
El arte de la retórica siempre nos prepara para alcanzar objetivos, pero no siempre considera una negación como tal; por lo tanto, es difícil negarse ante una petición formulada de esa manera, pero no imposible ¿O es que acaso negarse es ser descortés? ¿Cuántas veces hubiese resultado más fácil decir no, o poner una excusa igual de persuasiva, que quedarse con el mal sabor de haber sido burlado?
Ahora bien, llegados a este punto me parece que lo más justo es cambiar el final por uno más prometedor para la pobre presa burlada, y como en ningún momento se especifica de qué animales estamos hablando, tomaré dos excesivamente utilizados por la literatura y la cultura popular: la oveja y el lobo. Propongo dos finales, elija usted el que le parezca mejor.
—Bueno, si no es molestia, ¿te importaría dejarme todo lo que tengas desde principio de curso? Y ya que estamos, sería fantástico si pudieses prestarme los apuntes de Fonología y Hermenéutica, que también los tengo de aquella manera…
Aturdida, la víctima siente cómo unas afiladas garras se hunden en su tierna carne. La sangre, oscura y caliente, comienza a correr a borbotones dibujando regueros de púrpura a lo largo de su cuello. (Extracto del dialogo original)
Final número uno:
- -- A decir verdad, si que me importa. No me parece bien que hayas faltado todo el curso y ahora pretendas que te deje los apuntes que tanto esfuerzo me han costado. ( Este final es claro y directo. En muchas culturas este grado de honestidad suele considerar como algo cortés y considerado)
Final número dos:
- -- Me encantaría prestártelos (camelador), pero acabo de recordar que me los he dejado en casa (excusa). Podrías haber llamado para pedírmelos, así los tendrías ahora. (eufemismo. Lo que en realidad quiere decir es: deberías haber venido a clases), pero espero que tengas suerte y los puedas conseguir con alguien más. (Si ha escogido este, puede que usted sea una persona tan persuasiva y cortés como el depredador. O puede que sea una oveja que ha decidido ponerse el disfraz de lobo)
En el último momento, aquel en el que se decide la vida o la muerte, la oveja saca una fuerza interior desconocida y logra zafarse. El lobo, avergonzado y resignado, se dirige a su madriguera, pero si por el camino encuentra a otra indefensa oveja no lo pensará dos veces y volverá a atacar.
http://discurs.blogspot.com/2010/03/la-cinegetica-o-el-arte-de-la-cortesia.html
0 comentaris:
Publica un comentari