Hablaré sobre el hablar en público y, en especial, del ámbito japonés. Generalmente, a los japoneses no se les da bien hablar en público. El porqué es claro: no tenemos oportunidades para ejercitarnos en el arte de hablar en público. Por ejemplo, en las clases del máster, he hecho y haré más presentaciones que en la universidad de Japón. En mi carrera de la universidad, aunque haya oportunidades de hacer presentaciones, es una o dos veces. Por lo tanto, como los autores dicen, la gente que dice que no puede hablar bien en público, no aprende a hablar en público. Y tenemos los bloqueos o prejuicios del orador de que Joana Rubio i Francesc Puigpelat hablan en su artículo. Además de estos 7 asuntos, una característica japonesa es un obstáculo de hablar en público: preocuparse por la estimación de la gente de alrededor; así que tienen miedo de fracasar y equivocar. En mi caso, como debo hacer presentaciones en lengua extranjera, me cuesta más. Pero creo que la lengua no tiene nada que ver con el hablar en público.
Ahora bien, la falta de humor es uno de 7 bloqueos o prejuicios del orador que Joana Rubio i Francesc Puigpelat. Suele decirse que a los japoneses no se les da bien hablar con humor al hablar delante de mucha gente. Y yo también me siento así. Normalmente, al hacer una presentación no comienzan por chistes o anécdotas con humor. Esto no significa que los japoneses no tengan humor, sino que el suyo es diferente al de los americanos en la manera de expresarse. Desde hace mucho tiempo, precisamente desde la segunda mitad de la era de Edo (1603-1867), la gente hace poemas irónicos que se llaman senryu. Su forma (5sílabas + 7sílabas + 5sílabas) es igual que la del haiku, pero el contenido es diferente. En estos poemas hay mucha retórica, así que desde hace mucho tiempo tenían sentido del humor, aunque no hubiera la palabra «retórica». De esta manera, pienso que es importante dar buenos ejemplos para hacer comprender a los receptores lo que se quiere reproducir. Si los asuntos son complicados es más importante aún. Creo que los buenos oradores expresan asuntos con buenos ejemplos. Para dar buenos ejemplos, pienso que es necesario aprender retórica. Aunque no podamos decir chistes al principio de presentaciones, podríamos explicar los asuntos con buenos ejemplos (a veces con humor) si lo aprendemos.
Finalmente, para mí, que tengo que aprender más sobre hablar en público, estos dos artículos (4 cualificaciones y 7 bloqueos o prejuicios del orador) son muy útiles e interesantes.
Yuya NAGANAWA
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